GARA publicó el 3 de octubre de 1999 estas informaciones:


      Los vecinos de Tokaimura acuden en masa a medirse el nivel de radiación

      El Gobierno levanta el cerco a la planta de reprocesamiento nuclear accidentada

      GARA | TOKIO

      Miles de vecinos de Tokaimura hicieron cola ayer para someterse a pruebas de detección de radiaciones, mientras que el Gobierno levantó del todo el cerco a la planta de reprocesamiento de combustible nuclear en la que el jueves ocurrió el mayor accidente nuclear de Japón.

      La luz verde para eliminar la orden de acordonamiento de la zona, evacuación y confinamiento dada a los residentes que vivían en un radio de 350 metros de la planta se tomó después de que expertos de la Comisión de Seguridad Nuclear estudiaran las últimas muestras en el terreno.

      El ministro Portavoz del Gabinete, Hiromu Nonaka, aseguró que la zona era segura y que los niveles de radiación eran los normales, por lo que los 150 habitantes evacuados podían regresar a sus casas.

      Nonaka también informó de que podían consumirse con seguridad los productos agrícolas y la pesca de la zona.

      El jueves se midieron niveles de radiación 16.000 veces superiores a lo habitual en el exterior del edificio, cuando se produjo un error humano en la transformación del carburante nuclear, origen del accidente, según la compañía propietaria de la planta de reprocesamiento de combustible nuclear.

      A media tarde del viernes se eliminó la prohibición de salir a la calle a los 310.000 habitantes que vivían en un radio de 10 kilómetros de las instalaciones, pero los vecinos que han vivido de cerca el accidente nuclear más grave del Japón están intranquilos al conocer que alcanzó el grado 4 en la escala internacional de 7 puntos máximos.

      La catástrofe de Chernobyl en 1986 alcanzó el grado 7 y el accidente de Three Mile Island (EEUU) de 1979, el nivel 5.

      Al igual que el viernes, ayer miles de vecinos guardaban pacientes turno frente a trece centros cívicos y hospitales para someterse a pruebas de detección de radiaciones con dosímetros, si bien no se informó de la detección de ningún caso de contaminación radiactiva.

      Los supermercados abrieron sus puertas al público tras haberse asegurado de que los alimentos no habían sido contaminados y las vaquerías analizaron la leche que produjeron sus vacas y dieron luz verde para que sea distribuida a todo el país.

      El colegio de primaria de la zona Funaishigawa reanudó las clases, pese a que el Ministerio de Educación suspendió el viernes toda actividad en todos los centros. El director de Funaishigawa pidió a los niños y niñas que tomaran precauciones para protegerse de los «rayos invisibles» contaminantes.

      Hasta ahora se ha informado oficialmente de 49 personas irradiadas en el accidente, la mayoría trabajadores de la planta, personal de la ambulancia que acudió a evacuar a los empleados contaminados, bomberos y una decena de vecinos de las inmediaciones de la empresa. Dos de los tres operarios que, al parecer, causaron el accidente por una manipulación errónea de los materiales nucleares se encuentran en muy grave estado.

      Uno de ellos tuvo que ser trasladado al hospital de Tokio para practicarle una transfusión de la sangre del cordón umbilical de un recién nacido y la placenta de una madre recién parida.

      Asombro generalizado

      Mientras tanto, el país entero no sale de su asombro al ir conociendo a través de los medios de comunicación la forma en la que los operarios de la empresa JCO estaban realizando un trabajo tan peligroso.

      El primer ministro Keizo Obuchi dijo que la negligencia fue increíble: «Se dice que los operarios usaron sus propias manos y recipientes de acero inoxidable (para procesar los químicos) y dudo que conocieran incluso los procedimientos». La empresa admitió el viernes que los empleados cometieron una negligencia profesional «deplorable» al saltarse las pasos habituales del proceso de reciclaje y utilizar ocho veces más uranio que la cantidad máxima permitida en las mezclas, por lo que la Policía realiza sus investigaciones en busca de eventuales responsabilidades criminales.

      Según la Agencia Kyodo, el Gobierno japonés concedió la licencia de construcción de la planta a JCO, filial de Sumitomo Metal and Mining, en 1993, a pesar de que carecía de medidas de seguridad para hacer frente a una situación crítica, en la que se dan las condiciones para iniciarse una reacción en cadena.

      El presidente de la empresa JCO, Hiroharu Kitani, visitó ayer el centro de evacuados y, tras pedir disculpas por lo sucedido, tuvo que aguantar un aluvión de quejas por la forma de trabajar de sus empleados y otras dudas sobre la influencia de las radiaciones en el futuro de sus vidas.

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